Moderna
Moderna nace con la voluntad de generar un espacio donde formación, creación y colaboración puedan encontrarse para impulsar nuevas oportunidades en torno a la música.
Moderna nace con la voluntad de generar un espacio donde formación, creación y colaboración puedan encontrarse para impulsar nuevas oportunidades en torno a la música.
La Escuela de Organización Industrial (EOI) lleva décadas impulsando el emprendimiento, la innovación y el desarrollo empresarial en España. Durante los últimos años, Narita ha formado parte de este recorrido participando en sus programas de aceleración.
MOWOMO había crecido y su oferta también. A su base como empresa de desarrollo web a medida se habían sumado nuevas capas ligadas a la estrategia, el diseño, el posicionamiento y la inteligencia artificial. El proyecto pedía una marca capaz de ordenar todo eso y contarlo con claridad. Desde Narita trabajamos el rebranding, la nueva narrativa, el sistema de diseño y la experiencia de usuario de su nueva web.
Documentamos el nuevo espacio concebido por el Estudio Lago Interioriza para Montagud en Barcelona. Un lugar de encuentro pensado para compartir conocimiento, vivir la gastronomía y sumergirse en la cultura. Desde Narita nos unimos a este proyecto para construir un relato visual capaz de transmitir aquello que sucede cuando la arquitectura, la cocina y las personas comparten un mismo espacio.
El cartel de la Virgen de Flores, patrona de Álora, nace desde la responsabilidad de construir una nueva mirada sobre una tradición profundamente arraigada.
Después de haber pasado por los fogones de relevantes figuras de la gastronomía española, el chef granadino Juanpe Ortiz ha regresado a su tierra para poner en marcha su propio proyecto: un restaurante con una propuesta que reivindica y reinterpreta el paisaje y la gastronomía local desde la emoción, la técnica y la identidad, combinando lo ancestral con lo experiencial. Su imagen y su narrativa debían ser reflejo de lo distintivo del territorio y de cómo el proyecto de Juanpe Ortiz lo redescubre y lo reinterpreta con una mirada contemporánea











Alejarse de los orígenes es, a veces, muy necesario para poder revisar esa herencia desde una posición más libre, abierta y emancipada con respecto a clichés y miradas limitantes. El aprendizaje que el chef granadino Juanpe Ortiz hizo en las cocinas de José Álvarez, Estimar, Quique Dacosta o el hotel Ritz de Madrid, le proporcionó las herramientas, los procesos y la visión adecuada para poder revisar tanto la identidad de su territorio como su pertenencia al mismo, construyendo un proyecto personal con una cocina basada en la memoria, el rigor técnico y la libertad creativa sin caer en la nostalgia.
El reto estaba en trasladar el enfoque del proyecto personal de Juanpe Ortiz a una imagen y una narrativa honesta y autóctona que conectara la identidad del territorio y el paisaje con una propuesta gastronómica contemporánea concebida desde la creatividad y la experimentación. Fue precisamente lo más distintivo de este paisaje, con su elevación entre el mar y la montaña de más de 3.000 m, lo que se reveló como el concepto más potente desde el que desarrollar su identidad narrativa y visual.
El desnivel de más de 3.000 m entre el mar y la montaña tan característico del paisaje granadino fue sintetizado en el naming del restaurante que, además, incluye el símbolo de copyright © en alusión, en este caso, a la c de cocina. De este modo, ©TRESCERO hace referencia a una cocina de proximidad en la que Juanpe Ortiz pone en valor la variedad de los productos que produce este territorio tan rico a lo largo de su desnivel, desde el mar a la montaña y en los cultivos ancestrales de sus vegas. La tipografía fue desarrollada de manera personalizada para este proyecto. Asimismo, estos 3.000 m de elevación inspiraron el diseño de una serie de recursos gráficos con una buscada ambigüedad, que pueden leerse de diversas maneras: como una representación del mar con la montaña al fondo, como una vista del mar desde la montaña, como una silueta de la costa desde una perspectiva aérea o como la línea de las montañas con el cielo al fondo. En determinados soportes, estas gráficas ambiguas se han combinado con fotografías o videos que reflejan los productos de la tierra y el paisaje al natural, sin filtros ni artificios. Las imágenes se incorporan a la gráfica a modo de ventanas al territorio en toda su crudeza y autenticidad, reforzando los vínculos con el tagline: Cocina de sal y hielo. Con esta misma atmósfera, se fotografiaron los procesos, el emplatado, las materias primas locales y el restaurante como recursos gráficos de comunicación, para la web y las redes sociales. Esta narrativa, identidad y dirección creativa se aplicaron a todos los soportes necesarios: desde la papelería a la web, las cartas de las distintas experiencias del restaurante, un grabado en las copas o los uniformes.