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Cartel Virgen de Flores

Cartel Virgen de Flores

Patrimonio, identidad y diseño contemporáneo

El cartel de la Virgen de Flores, patrona de Álora, nace desde la responsabilidad de construir una nueva mirada sobre una tradición profundamente arraigada.

Presentado en el Convento-Santuario de Nuestra Señora de Flores, el proyecto supone un nuevo capítulo en la colaboración entre Narita y la Hermandad de Nuestra Señora de Flores y una oportunidad para explorar el diálogo entre el diseño contemporáneo y el patrimonio cultural y religioso.

Una tradición contemplada de nuevo

La tradición no permanece viva por repetirse exactamente igual con el paso del tiempo, sino porque cada generación encuentra una nueva forma de contemplarla sin perder su esencia. 

Ese fue el punto de partida del proyecto. Queríamos crear una composición donde la geometría, el color y la simplificación ayudaran a construir una imagen contemporánea sin renunciar a la identidad de la Virgen de Flores ni al profundo arraigo que tiene en Álora.

Seis conceptos para una misma mirada

Todo el proceso creativo se articuló alrededor de seis conceptos que guiaron cada decisión de diseño:

Contemporaneidad. Imagen. Color. Geometría. Síntesis. Belleza.

Seis ideas que hablan tanto de diseño como de contemplación. Porque una imagen devocional no se limita a representar; invita a mirar, a recordar y a conectar con aquello que trasciende la propia imagen.

En ese sentido, el diseño actúa como un puente entre la memoria y el presente. Un lenguaje capaz de acercar el patrimonio a nuevas sensibilidades manteniendo intacta su identidad.

Un proyecto construido desde la confianza

Queremos agradecer a la Hermandad de Nuestra Señora de Flores la confianza depositada una vez más en nuestro trabajo. Con este ya son tres los proyectos que hemos tenido el privilegio de desarrollar conjuntamente.

Nuestro agradecimiento también al Ayuntamiento de Álora y a la Parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación por su apoyo y por hacer posible una presentación celebrada en un lugar tan significativo para la historia de esta advocación.

Y, por supuesto, gracias a todas las personas que nos acompañaron en el Convento-Santuario de Nuestra Señora de Flores.

Compartir este proyecto en un lugar tan significativo y ante un público tan cercano fue, sin duda, el mejor broche para un trabajo realizado con respeto, ilusión y mucho cariño.