/Gala Anuaria 2019
Premio y birra en Barcelona

Salimos del estudio. Dejamos nuestro escenario habitual para pasar dos jornadas en continua convivencia. Convivencia con los compañeros del día a día que acaban siendo mucho más que eso. Cambiamos nuestra casita en la playa por la siempre sorprendente Barcelona. En esta ocasión, para recoger nada menos que cinco galardones en los Premios Anuaria.

Pero antes de la gala, la ciudad ya nos muestra la primera sorpresa: un bar de los de toda la vida regentado por Yon, un simpático representante del gigante asiático. Entre cañas y patatas bravas, disfrutamos las primeras horas en la ciudad condal.

Las risas y tontunas varias no tardan en llegar. Quienes a diario más concentrados se hallan en su tarea, ahora hablan sin parar. Y, como equipo de diseñadores que somos, hablamos también de diseño. Del nuestro, del ajeno, del que hacemos y del que nos gustaría hacer. Pero también de nosotros y de la vida. De todo y de nada. O, como se suele decir, de lo divino y lo humano.

De esta guisa atravesamos la sobremesa. Es momento de ponerse guapos y resultones y guiar los pasos hacia la Casa Golferichs, lugar emblemático del modernismo catalán. En la última planta nos espera un nutrido grupo de diseñadores de todo el país también galardonados por los Anuaria. Y un ambiente aún más de fiesta si cabe al ser el 25.º aniversario de esta celebración nacional del diseño.

La gala da comienzo. Una a una, todas las categorías del certamen, que no son pocas, van saliendo a la palestra y premiando a ganadores de Oros y merecedores de selecciones. Y, uno a uno, los integrantes de Narita vamos subiendo a la tarima y saboreamos agradecidos aplausos y vítores.

Después viene la celebración. La de verdad. La del trabajo bien hecho que obtiene su recompensa. No solo porque sea digno de un galardón, sino por todo el camino que nos ha llevado hasta allí. Dejamos así atrás la Casa Golferichs y dirigimos nuestros pasos a seguir disfrutando Barcelona. A caminar por sus calles, a degustar sus platos y mezclarnos por unas horas con su gente.

Y por todo ello y lo que vino después, que en nuestro particular recuerdo quedará, es como descubrimos por qué hemos recorrido casi 800 kilómetros. ¿Para recoger unos premios? Sí, desde luego. Pero, sobre todo, para algo con mucho más recorrido: hacer equipo.

EVENTO
Gala Premios Anuaria 2019
No solo de premios vive el hombre
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